Una belleza suave, casi delicada. Frágil y estimulante mezcla de princesa polinesia y traficante macarra. No sabría si venerarla como a una reina y cubrirla de pétalos mientras le susurro falsas promesas de amor eterno o irritarme por ese punto de lascivia hortera del que parece tan orgullosa.
El primer reportaje es de la revista Maxim. Un poco aparatoso, pero el fotógrafo es interesante.






El segundo reportaje es de la Revista Don Juan.
Carnavalesco y simpático, aunque el peinado de la señorita Carreño es imperdonable.
revistadonjuan.com

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