Colaboración de: A.L.
Amanda...
No es un cuerpo escultural, producto de una genética privilegiada, o una imagen artificial víctima de unos cuidados excepcionales. Es un cuerpo más, un cuerpo de mujer.
La sinceridad de aquella naturaleza que se mostraba sin pudores ante una feminidad deseosa
de ser mostrada no admitía complejos, ni limitaciones de expresividad.
El mayor erotismo de este instante no puede ser apreciado visualmente. Las caricias mutuas entre la sensibilidad de un cuerpo desnudo y la suavidad de una roca esculpida durante siglos por el mar eran la verdadera sexualidad de aquel momento; cada postura inducía un movimiento, y cada movimiento era un roce de placer.
No es un cuerpo escultural, producto de una genética privilegiada, o una imagen artificial víctima de unos cuidados excepcionales. Es un cuerpo más, un cuerpo de mujer.
La sinceridad de aquella naturaleza que se mostraba sin pudores ante una feminidad deseosa
de ser mostrada no admitía complejos, ni limitaciones de expresividad.El mayor erotismo de este instante no puede ser apreciado visualmente. Las caricias mutuas entre la sensibilidad de un cuerpo desnudo y la suavidad de una roca esculpida durante siglos por el mar eran la verdadera sexualidad de aquel momento; cada postura inducía un movimiento, y cada movimiento era un roce de placer.
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