Dioses menores. Burt Lancaster



Hay una escena de la película "Il Gatopardo" (Luchino Visconti, 1963. Basada en la novela homónima de Giuseppe di Lampedusa) en la que Burt Lancaster, que interpretaba a un maduro y desencantado aristócrata italiano, debía abrir un cajón de una cómoda y contemplar la ropa de cama de la familia, heredada durante generaciones.
En el guión se especificaba que la cámara debía captar un primer plano de la nostálgica mirada del Conde Salina, que era ya consciente del final de su mundo y también de su vida.
Visconti, el director, insistió al departamento de producción para que el cajón contuviera verdadera ropa de cama antigua, de seda.
Los productores, lógicamente, le preguntaron a Visconti que cuál era la finalidad de aquella desorbitada petición, teniendo en cuenta que el contenido del cajón no iba a aparecer en pantalla. Visconti respondió que aquello no era cierto, pues la ropa se reflejaría en los ojos del Signore Lancaster.

Esta anécdota da una idea de la sensibilidad artística de Visconti, pero en cierta forma coloca también en su lugar a Burt Lancaster, el elegido por el cineasta para interpretar al Conde Salina.

Nacido en un barrio marginal de Nueva York y aficionado a la gimnasia, durante su juventud llegó a trabajar como acróbata en un circo, aunque tuvo que renunciar a a causa de una lesión.
La evolución de Lancaster es peculiar en la historia de Hollywood, un Olimpo de dioses menores donde las estrellas solían acabar interpretándose a sí mismas en papeles hechos a medida.
Lancaster se inició interpretando a muchachos de vigorosa y acrobática masculinidad, para acabar siendo requerido, ya en su madurez, por directores del prestigio de Houston, Cassavettes, Zinemann o Frankenheimer.
Interpretó a héroes y a villanos, y sucumbió a la inquietante tentación de explorar la escala de grises que conforman en realidad el alma del ser humano.
Supo darle a sus interpretaciones una profundidad que podía llegar a intimidar al espectador.
Fue un hombre discreto y celoso de su vida privada, un dios menor que, como tal, transgredió los límites de su vida terrenal.
Un privilegio divino que probablemente él no hubiera deseado.


Foto oficial de la Warner Brothers






"Brute force", de Jules Dassin (1.947)



Fotogramas de la tórrida y célebre escena de la playa, protagonizada junto a Deborah Kerr en "De aquí a la eternidad" (Fred Zinnemann, 1953 )




Un fotograma en rabioso technicolor de "El temible burlón", de Robert Siodmak (1953)
Junto a Lancaster, el actor Nick Cravat, con el que compartió cartel en varias películas. Cravat era también un acróbata iniciado en el circo, pero solía interpretar papeles de mudo debido a su acusado acento de Brooklyn, dificilmente justificable en un pirata del siglo XVIII o a un escudero medieval.



Con Gary Cooper, durante el rodaje de "Veracruz" (1.954)

Con Diane Lynn, durante el rodaje de "El hombre de Kentucky", en la que Lancaster debutó como director en 1.955



Fotogramas de "Trapecio" (Carol Reed, 1956)
Junto a él, Gina Lollobrigida y Tony Curtis



Con Ana Magnani, en "La rosa tatuada"
Cartel de "El fuego y la palabra" ( Richard Brooks, 1.960)
Por esta interpretación recibió su único premio Oscar, aunque estuvo nominado varias veces.

En "The Swimmer" (El nadador) 1968





En "El hombre de Alcatraz", de John Frankenheimer (1962)

En la primera fotografía, Lancaster charlando con el realizador.

Lancaster consumó en esta película una de sus más prodigiosas interpretaciones.


Con Susan Sarandon, en "Atlantic City" (Louis Malle, 1980)



Su última interpretación cinematográfica, junto a Kevin Costner en la interesante "Campo de sueños", dirigida por Phil Alden Robinson (1989)







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